REFLEXIONES DESDE EL CORAZÓN

 

ÍDOLOS DE BARRO

 

 

 

Gervasio Portilla | 29.06.2026


 

 

 

Vivimos momentos en los que el absurdo, la estupidez humana, parecen haber anidado en una parte, posiblemente demasiado importante de la sociedad actual.

Les voy a contar una anécdota, sólo es una anécdota, que junto a otros casos similares, indica hasta donde llega la estupidez humana actual o califíquenlo ustedes como prefieran.

Una persona joven se acerca a un establecimiento de venta de pan en una localidad costera de Cantabria y pregunta a la persona que le atiende que si en dicho establecimiento adquiere habitualmente el pan una conocida «influencer», porque quiere adquirir la misma clase de pan que la persona «influencer» en cuestión, la dependiente por supuesto le prepara el mismo tipo de pan que la «influencer» en cuestión lleva habitualmente a su domicilio.

Este ejemplo que les cuento, es una muestra clara de que vivimos en una sociedad superficial, sin personalidad, llena de imitadores, a la que se la puede dirigir muy fácilmente en moda, costumbres, y por supuesto visto lo visto, también políticamente.

Así pues, basta que alguien en la red, famoso o famosa,  haga un comentario, diga algo para que miles de personas, posiblemente como si fueran «monos imitadores», quieran hacer lo mismo, sin saber realmente porqué.

Estamos llegando, no sólo en España, sino en todo el mundo al absurdo, al máximo de la estupidez humana, donde la lógica y la verdad se abandona y se potencia lo efímero.

A este paso lo normal la lógica humana dejará de existir y todo será un auténtico caos social. Al tiempo. Es en verdad una sociedad sin rumbo y sin apenas criterio propio.

 

 

Gervasio Portilla García,
Diácono permanente y periodista