REFLEXIONES DESDE EL CORAZÓN

 

LA PELIGROSA PENETRACIÓN DE LA DICTADURA CHINA

 

 

 

Gervasio Portilla | 08.07.2026


 

 

 

Días pasados, les hablaba en esta pagina de la novela inspirada en hechos reales del prestigioso escritor portugués, que residió muchos años en Macao, José Rodrigues Dos Santos, titulada. «EL DRAGÓN ROJO».

En el «Dragón Rojo», se describe perfectamente al régimen de terror chino, sus pretensiones, y como occidente en los años sesenta y setenta ayudo al gigante asiático, creyendo que a través de la economía, China dejaría de ser un país comunista que respetara la libertad y los derechos humanos.

La traición de China a sus promesas tanto con el Presidente Clinton en sus tratados como otros mandatarios norteamericanos, de respetar los derechos humanos y evolucionar a una democracia, han sido un fracaso; más al contrario, China, ha utilizado la confianza que los países occidentales la han brindado, para reforzar su régimen y convertirse poco a poco, en un enemigo callado, y muy peligroso.

Como recoge la novela de José Rodrigues, el Partido Comunista Chino, que controla todo, todo es todo, utiliza la estrategia llamada: «Usar un barco prestado para ir al mar». Es decir, utilizar los instrumentos de todo tipo de otras naciones para ir penetrando en las instituciones de dichos países.

Muchos en occidente, no se creen las autenticas intenciones de China y creen que pueden domesticar al dragón, pero están muy equivocados.

En China, no se nos debe de olvidar: no hay libertad de expresión, no hay libertad de reunión, no hay libertad de información, no hay justicia independiente, no hay imperio de la ley y tiene campos de concentración que llaman de reeducación, con millones de personas encerradas.

En fin, en realidad no hay nada de libertad, aunque intente continuamente aparentar ser un régimen agradable, todo lo contrario.

Tarde, la UE, se ha dado cuenta que China no tiene buenas intenciones, no sé si estaremos a tiempo, porque vemos como vimos ayer en Santander, como nuestras autoridades, hacía la «ola» al embajador Chino en España, que visitó nuestro puerto, como si fuera Míster Marshall, realmente nada es inocente.

Otro de los medios de introducción China, es la corrupción de elites en muchos países, sin este tipo de actuaciones no parece creíble, por ejemplo que la UE, destrozara con leyes absurdas el sector automovilístico europeo, una fuente de empleo y divisas fundamental para las economías del viejo continente.

Da pena, como a través de el interés por supuestas ganancias  a corto plazo, jugamos con nuestras libertades, en vez de combatir con fuerza una dictadura tan cruel y con tantos muertos a su espalda como es la China.

Por favor, a estos dirigentes de China: ni agua. Luego, las futuras generaciones lo lamentaran.

 

 

Gervasio Portilla García,
Diácono permanente y periodista